domingo, 24 de julio de 2011

Esta sociedad de hoy en día.

Somos EGOISTAS hasta decir basta. Los jóvenes de ahora no sabemos lo que es ser consecuentes con nuestros propios actos. Tenemos miedo al compromiso. Queremos todo por que nos han acostumbrado a ello desde que usábamos pañales. Conseguir todo lo que queremos sin esfuerzo alguno. Niños caprichosos, pequeños. La madurez quedó en los  años 60, después de los momentos duros.
Necesitamos la sensación de ser libre, sin ataduras. Un aquí te pillo aquí te mato. Un sentirse deseado en cualquier momento, un "Quiero eso ahora mismo,¡YA!" como si fuéramos niños pequeños empañando con el aliento un escaparate que muestra los dulces más apetitosos que vieran nunca.
Pero también queremos tener a ese alguien a nuestro lado constantemente, no dar un paso en falso sin él. Sentir que cuentas con apoyo en cualquier momento, compartir un helado y pasear de la mano, juntando pedazo a pedazo un puzzle de complicidad.
Necesitamos sentirnos completos, pero le tenemos pánico a eso que los mayores llaman "compromiso" Eso que nos ata a ser fiel a otro y a uno mismo. A no fallar. Y al final, nos llevamos la contraria hasta a nosotros mismos. Es más fácil pensar en un yo y no en un nosotros. Lastimamos a quien haga falta, con tal de conseguir nuestros objetivos, que en realidad tan solo son simples caprichos de un momento de delirio,lujuria, gula o cualquiera de esos tantos pecados capitales que nos inventamos.  Los remordimientos de conciencia aparecen siempre después de, y nunca antes. Y ahí es cuando empiezan los problemas.

A todos nos gusta vivir por impulsos.

1 comentario:

  1. Ahora es cuando yo digo 'Cuanta razón'.
    Pero es el ser humano! Somos (son) así.
    :)

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